Para AVPH
Tu llegada.
A pesar de la espera
llegaste, por fin, aquella noche
de manera inesperada,
borrando las estrellas de la noche
y la cicuta de una duda en mi garganta.
Sin protocolos absurdos
(como te imaginé siempre)
grabaste tu mirada tierna en mi memoria.
Tu juventud plena,
explosiva, fresca, irreverente,
inconmensurablemente admirada
mandaron al carajo las convenciones,
las etiquetas sociales, los miedos absurdos,
las desconfianzas.
Y nuestras voces se unieron
en un diálogo pleno
que sepultó el pasado
y desbordó el presente.
La espera fue importante:
perpetuarse ya ese instante
en las mejores páginas de mi historia.
Sueño dulce e inquietante
que hoy alumbra mi corazón
como una aurora.
Cuando me dijiste sí.
El sol salió de pronto en la noche
Lo imposible se volvió al fin cierto
El alma festejó con mil derroches
Un oasis pobló todos los desiertos.
La alegría invadió todas las calles
Las Golondrinas dieron paso a Las Mañanitas
La ilusión eclipsó todos los desaires
El amor se camufló de una hermosa Angelita.
La soledad se quedó de una vez sola
El corazón renació con ansiedad
Del mar se escapó una espumosa ola
Y un niño se volvió a fantasear.
Tus labios que sabían a dulce fresa
El aroma tibio que emanaba de tu cuerpo
En mis brazos una auténtica princesa
Tus ojos que eran los faros de mi puerto.
Unas manos de nuevo escribían poemas
Un octubre que se volvió mes de abril
La esperanza que hacía mutis las penas
Y la belleza de sentir en ti la vida latir.
Tu presencia derrotaba las tormentas
El sueño que siempre yo quise vivir
La utopía como fuego que alimenta
Así fue ese día cuando me dijiste sí.
lunes, noviembre 26, 2007
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