Transcurren las festividades de diciembre y a mi mente vienen aquellos tiempos donde la llegada de la Navidad (y el año nuevo) venía con excesiva ilusión. (Siempre fui un niño fantasioso y soñador y muchas veces me creaba un mundo ficticio en el cual yo habitaba e inventaba personajes).
También recuerdo que creía a pie juntillas en Santa Claus y los Reyes Magos y los defendía cuando algún primo malvado -más grande que yo, desde luego- me hacía el comentario que no existían y que todo era mentira de los papás.
Por cierto, diciembre (y las fiestas navideñas) era el mes que más me gustaba de pequeño y al que yo esperaba con ansia desbordada. Para mí la navidad siempre tuvo en la infancia, un aire mágico y deslumbrante. Recuerdo que la noche del 24 no podía pegar los ojos y difícilmente conciliaba el sueño ante la expectativa de la venida de Santa Claus y también recuerdo cómo escribir aquella cartita que dejaba en el pino de navidad era una labor que me emocionaba en exceso y ponía mi corazón a mil. (El día siguiente era un día eufórico -me levantaba tempranísimo y corría al árbol!- en el que estrenaba los juguetes que me traía Santa y en algunas ocasiones recibía de él alguna cartita donde me decía que no me había podido traer todo lo que le había pedido porque había muchos niños más en el mundo que también necesitaban juguetes, o sino me aconsejaba que me portara mejor y fuera buen niño).
Navidad también era una fecha especial porque se reunía toda la tribu familiar de los Martínez, mi familia materna con la cual crecí en Coatzacoalcos, (algunos venían de otros lugares de la república como del D.F., por ejemplo) alrededor de los abuelitos y para mí y para mis primos era maravilloso ver a todos los adultos vestidos para la fiesta y observar cómo mi mamá y mis tías junto con la abuelita, preparaban todos esos manjares que luego devoraríamos con avidez.)
También, en un tiempo, participé en aquellas famosas Ramas y Casitas que poblaban las calles de Coatza (las primeras era una ramita de árbol adornada con globos y listones de colores y la segunda era un improvisado nacimiento puesto en una cajita con velitas que alguno de los participantes cargaban), con las cuales, mis primos y yo, peregrinábamos de casa en casa, cantando aquellos versos intemporales:
Naranjas y limas
limas y limones
más linda es la virgen
que todas las flores.
Zapatito verde
Lleno de rocío
Y el que no se tape
Se muere de frío.
A la medianoche
Un gallo cantó
Y en su canto dijo:
Ya Cristo nació.
Y al final si recibíamos una buena propina (nuestro “aguinaldo”, decìamos) improvisamos otros versos:
Ya se va la Rama
Con algarabía
Porque en esta casa
Fue bien recibida.
Por otro lado, el año nuevo lo pasaba con la tribu Culebro (mi familia paterna), la cual vivía en un poblado cercano a Coatza: Acayucan. Siempre nos íbamos el 30 y regresábamos el día 2.
Me gustaba mucho ir a Acayucan porque la tribu de los Culebro era (es) muy alegre e invariablemente se organizaba un gran baile que terminaba a las 5 de la mañana del nuevo año.
Disfrutaba mucho la barbacoa de borrego de la Tía Ofelia y el estar con todas mis primas, especialmente la prima Griselda, la cual era mi favorita y de la cual, estaba enamorado terriblemente (ahora platicando con ella, recién casada y con dos pequeños nos da risa recordar esos tiempos).
Estar en Acayucan era el bullicio y era mirar hipnotizado la algarabía que había en sus calles: unas camionetas recorrían por todas las avenidas, sonando cláxones y con música a todo volumen, paseando al “Año Viejo” y su “Viuda” con el “Juez” y demás personajes muy bien representados y vestidos todos muy ad hoc (el que la hacía de “Año Viejo” lucía unas barbas blancas, un bastón y la ropa roída por el tiempo).
También era el momento de quemar cohetes con los primos mayores (aunque siempre moría de envidia al ver a mis primos más grandes quemar aquellas “palomas” que se decía eran los cohetes más peligrosos y mortíferos y que un niño, como yo, tenía terminantemente prohibido encenderlos).
Pero el momento cumbre era la quema del “Viejo” o “Año Viejo”.
También, en un tiempo, participé en aquellas famosas Ramas y Casitas que poblaban las calles de Coatza (las primeras era una ramita de árbol adornada con globos y listones de colores y la segunda era un improvisado nacimiento puesto en una cajita con velitas que alguno de los participantes cargaban), con las cuales, mis primos y yo, peregrinábamos de casa en casa, cantando aquellos versos intemporales:
Naranjas y limas
limas y limones
más linda es la virgen
que todas las flores.
Zapatito verde
Lleno de rocío
Y el que no se tape
Se muere de frío.
A la medianoche
Un gallo cantó
Y en su canto dijo:
Ya Cristo nació.
Y al final si recibíamos una buena propina (nuestro “aguinaldo”, decìamos) improvisamos otros versos:
Ya se va la Rama
Con algarabía
Porque en esta casa
Fue bien recibida.
Por otro lado, el año nuevo lo pasaba con la tribu Culebro (mi familia paterna), la cual vivía en un poblado cercano a Coatza: Acayucan. Siempre nos íbamos el 30 y regresábamos el día 2.
Me gustaba mucho ir a Acayucan porque la tribu de los Culebro era (es) muy alegre e invariablemente se organizaba un gran baile que terminaba a las 5 de la mañana del nuevo año.
Disfrutaba mucho la barbacoa de borrego de la Tía Ofelia y el estar con todas mis primas, especialmente la prima Griselda, la cual era mi favorita y de la cual, estaba enamorado terriblemente (ahora platicando con ella, recién casada y con dos pequeños nos da risa recordar esos tiempos).
Estar en Acayucan era el bullicio y era mirar hipnotizado la algarabía que había en sus calles: unas camionetas recorrían por todas las avenidas, sonando cláxones y con música a todo volumen, paseando al “Año Viejo” y su “Viuda” con el “Juez” y demás personajes muy bien representados y vestidos todos muy ad hoc (el que la hacía de “Año Viejo” lucía unas barbas blancas, un bastón y la ropa roída por el tiempo).
También era el momento de quemar cohetes con los primos mayores (aunque siempre moría de envidia al ver a mis primos más grandes quemar aquellas “palomas” que se decía eran los cohetes más peligrosos y mortíferos y que un niño, como yo, tenía terminantemente prohibido encenderlos).
Pero el momento cumbre era la quema del “Viejo” o “Año Viejo”.
Se trataba de un muñeco hecho con ropas viejas, relleno de aserrín, papel y de cantidades industriales de cohetes de todo tipo que se le prendía fuego el día 31 exactamente a las 12 de la noche (el muñeco literalmente parecía un anciano pues lucía una máscara de viejito y un bastón). El Viejo se hacía semanas antes y usualmente se colocaba en los patios de la casas, exhibiéndolos a los transeúntes, y con un letrerito burlón y jocoso (algo así como: “me voy de esta pinche vida porque está llena de políticos ratas y de sidosos”) Era impresionante y emocionante ver ese acontecimiento y yo lo seguía con el corazón a mil y en un estado de febril excitación y trance. Además era común la rivalidad entre los vecinos por “ver cual de los viejos sonaba más” y por tanto se invertía mucho dinero en los cohetes que le colocaban dentro. Pero el resultado era fabuloso y exultante: a veces alguno de ellos tardaba en quemarse hasta media hora sonando impresionantemente y llenando la calle y el cielo de luces multicolores!
Ahora… ahora estas fechas son difíciles para mí (me hace falta uno de mis Reyes Magos y siempre se extraña aún más su enorme presencia protectora y cariñosa), sin embargo tengo tantos recuerdos bellos de la Navidad y el Año Nuevo que no me alcanzará la vida para agotarlos.
Mando, desde aquí, mis mejores deseos a todas las personas que me leen y que leo.
Ahora… ahora estas fechas son difíciles para mí (me hace falta uno de mis Reyes Magos y siempre se extraña aún más su enorme presencia protectora y cariñosa), sin embargo tengo tantos recuerdos bellos de la Navidad y el Año Nuevo que no me alcanzará la vida para agotarlos.
Mando, desde aquí, mis mejores deseos a todas las personas que me leen y que leo.
Una de las mejores cosas que me dejó este 2005 que finaliza, es haberme encontrado en esta complicada blogósfera con tantos amigos y cómplices en letras, corazón, deseos y sueños.
Un enorme abrazo a tod@s y que no falten salud, risas y triunfos cotidianos en este diciembre ni en el transcurrir del 2006 venidero.
Muchas gracias por tantos momentos conmovedores y por tanta complicidad y entrañables letras
FELICIDADES!
Un enorme abrazo a tod@s y que no falten salud, risas y triunfos cotidianos en este diciembre ni en el transcurrir del 2006 venidero.
Muchas gracias por tantos momentos conmovedores y por tanta complicidad y entrañables letras
FELICIDADES!


18 comentarios:
un abrazo enorme niño, que dios te bendiga
muchos abrazos
sigo leyendo....
Feliz Navidad, Román. Que sigas escribiendo tan bello como siempre.
Besos
Quién no ha esperado a Santa Claus? Quién no ha esperado a los magos el 6 de enero?
Pese a que el documento dice que soy una adulta, yo sigo también siendo una niña grande.
Felicidades... te sigo leyendo!
Muy lindo, felicidad y suerte para ti!
amigo! eso de la nostalgia por las navidades infantiles es feo no? pero me gusta ir viviendo las etapas de la vida,es maravilloso ser niño,tener ilusiones y esperar con ansias una fecha,pero tambien es maravilloso crecer y que algun dia haremos que nuestros niños tengan esas mismas ilusuones,por mi parte tambien me alegra haberte conocido,y pues a seguir! un año mas y mucha inspiracion que demostrar,saludos y abrazos amigo!
firmame
shau
¡Qué bello relato!, yo también esperaba con ansía estas fechas; en mi casa no llegaba santa claus, pero había intercambio de regalos entre mis hermanos, mis papás y yo... Recuerdo que también era muy común que mi ma se pusiera nostálgica por su familia, pero de unos años para acá (desde aquél reencuentro que alguna vez te conté) sonrié más y las fiestas de fin de año ya no son tan tristes como antes...Román, que los días venideros estén llenos de estrellas brillantes y acogedoras que iluminen tu camino.. besitos,te quiero.
hola niño hermoso, sabe sme has hecho llorar con sto que escribes, pero sabes te deceo lo mejor para ti y tu mami en este año que viene, ya veras que todo lo que sueñas se cumplira porque eres una gran ser humano.
que dios te bendiga niño!
te extraño mucho y ojala pueda volver a verte
te quiere
eli
Comparto muchas cosas contigo, esa unidad familiar, que con lastima, veo mermada ahora, en estos dias de exilio americano. Y si, este lugar, que no es ni tanto "Este" deja, de veras que deja. Muchos saludos.
Finales de año… Creo, que con mi poca vida puedo decir que este ha sido uno de los años mas importantes que me ha tocado vivir, esta navidad no espere a Santa Claus, espere una llamada que no llego… Y supongo que tampoco esperare a los reyes magos aunque me encantaría volver a ver a aquel hombre al que dicen que me parezco tanto y hace mucho no veo pero sé que la hizo de rey mago algunos años conmigo, pero sobre todo, me encantaría una sonrisa, sí, ya sabes de quien, la suya, un abrazo, un te quiero de su boca… En fin, todos deseamos muchas cosas, y muchas sólo se quedan en eso, deseos.
Que lo mejor del mundo te envuelva, que ninguna lagrima venga si no es acompañada de mucha felicidad, que los abrazos tiernos jamás te falten, que la vida te sonría cariñosamente como lo haces tú.
Nos vemos en el 2006 :-)
Un abrazo y un besito.
Lo mejor pa'ti amiguito, un abrazo. :)
FELIZ AÑO NUEVO!! jeje y aunque por atrasado... Feliz Navidad!!
Feliz año nuevo Román!!, te mando un abrazote, y que entre tus propósitos de año nuevo esté entrar más seguido al msn va, saludos, pásala super, bye!...
Román:
Después de pasear contigo por los recuerdos y tradiciones de Nuestro estado... te dejo un abrazo y muchos besos de buenos deseos para este nuevo 2006!!!
hola roman, solo para desearte un año hermoso, que dios te mande muchisimas bendiciones y sonrisas
un abrazo tuzo
sigo leyendo....
Hola Román...aún no es tarde.....deseo lo mejor para ti y seguir contando con esta complicidad linda de la palabra!
mas que feliz año FELIZ VIDA!!
GUADALUPE
http://elbagajedeladiva.bitacoras.com
Besos, besos, besos, que todo lo bueno nos acompañe en este año que comienza. Seguro que nos tiene una sorpresa preparada. Un abrazo
Qué hermoso tu relato!!! Con tantos detalles!!! Y qué difícil el nombre de tu pueblo!
Muchas felicidades para vos también.
Qué tengas un lindo año.
Ay Román, qué hermoso.
Para mí también fue así, tan mágica. Me siento muy identificada con tu relato, aunque las costumbres sean tan distintas.
Mattie, no coincido en que la nostalgia sea fea. Recordar lo bueno, es una forma de endulzar la vida aunque se disfrute del momento presente. Lo que decís de los hijos, es algo que llega a su tiempo. Y ya lo verás vos, Román cuando te toque, la maravilla de ver la ilusión en los ojos de los niños propios.
Quiero decirte Román, que también me alegra inemensamente haberte conocido, sos muy cálido, una bella persona.
Vaya mi abrazo y mis mejores deseos, para este año que ya está transcurriendo
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