miércoles, noviembre 23, 2005

De aquellos desencuentros y encuentros iniciales

A punto de rendirme estaba/a un paso de quemar las naves/ cuando al borde del camino/ por dos veces, el destino,/ me hizo un guiño en forma de labios de mujer
-Joaquín Sabina ("Corre", dijo la tortuga)

En aquellos meses prehistóricos yo ya había terminado con L. (volvería con ella meses después) y me encontraba con sentimientos encontrados: tristeza, enojo, alegría (había vuelto a ser libre), desasosiego y otra vez tristeza, etc.
Y fue, precisamente, en esos meses cuando conocí a, pongamos que se llamaba Xiomara, y una nueva e inquietante ilusión nació en mí.
A Xiomara (o Mara como le gustaba que le dijeran) la conocí en su escuela, la Miguel Alemán Vespertina, donde ella cursaba el segundo de secundaria (después me enteraría que antes había estudiado en la Técnica 19 y que inclusive había sido compañera de E. en dicha escuela) y la verdad quedé mortalmente impresionado: Mara tenía una simpatía innata, unos ojos bellísimos y una presencia de pequeña princesa, de maneras suaves y delicadas, que atrapaba súbditos donde se plantara.
Sin embargo, era terriblemente coqueta (cosa que a mí me terminó de conquistar) y le gustaba jugar con el amor.
Cuando yo comencé a tratar de enamorarla (hacía locuras como mandarle recaditos o regalarle -¡ay de mí! lo admito- popotes que a ella le fascinaban -en muchas ocasiones se los daba a través de las celosías de la ventana de su salón que daba a la calle y ella invariablemente los recibía con una emoción intensísima y un hermoso brillo en su mirada que me hacía sentir como uno de aquellos Caballeros de la Mesa Redonda que realizaban hazañas en honor de su Reina) pronto advertí que tenía un rival: un tal Eduardo también la pretendía.
Sin embargo, Mara me aseguraba llena de convicción que lo detestaba y que ya no sabía cómo quitárselo de encima e incluso lo llamaba con el sobrenombre de "Chacho", en memoria de un gracioso perrito que se oía en los mensajes de la radio local de aquellos tiempos que invitaban a vacunar a las mascotas (Recuerdo una vez en casa de Mara que estábamos ella y yo y de repente llegó el tal Eduardo y yo con muy mala intención le pregunté que qué opinaba del "Chacho" que salía en la radio. Ella solamente me miró con aquellos resplandecientes ojos que tenía y acabamos riéndonos con complicidad al ver la cara de desconcierto de él).
Pero la verdad (me enteraría meses después), Mara jugaba divertida con los dos. Tanto al Chacho como a mí nos daba esperanzas. Los lunes, miércoles y viernes yo iba a buscarla a la escuela y los martes y jueves iba el Chacho.
Así mantuvo ese peligroso juego (yo le tomaba la mano y ella no la retiraba -en esos tiempos "el tomar de la mano" a la niña que te gustaba era una señal definitiva y rotunda acerca de las posibilidades de triunfo: entre los amigos circulaba el axioma incuestionable que sostenía que si la chica no trataba de liberar su mano, entonces las probabilidades de que aceptara ser tu novia se incrementaban casi al cien por ciento- e inclusive ya me le había declarado pero ella me había respondido con una ambigüedad: "Estoy confundida y no sé qué es lo que quiero, déjame pensarlo ¿si?", que me dejaba el corazón lleno de esperanzas y de sueños) hasta el 14 de junio.
Lo recuerdo bien pues era el cumpleaños de mi mamá (además que al día siguiente me iría de viaje a la Sierra de Mecayapan a hacer unas encuestas de la escuela) y quise tener la presencia luminosa de Xiomara y la invité a la casa.
Cuando la vi entrar acompañada de su hermana (una tal Abisac que luego se volvería célebre locutora de radio local), del novio de esta y del tristemente célebre Chacho mi desilusión fue total.
Sentí un conjunto de sentimientos apretados en mí como nunca más lo he vuelto a sentir: tristeza, rabia, celos, amargura, furia, decepción y unas ganas inmensas de vomitar.
No disimulé entonces lo irritado que estaba y sólo por pura cortesía y educación los recibí en la casa (pero al dirigirme hacia Mara o al Chacho, lo hacía siempre con palabras frías y cortantes).
Los momentos que estuvieron en mi casa se me hicieron eternos y no veía la hora en que ya se marcharan (Andrés, uno de mis mejores amigos que también allí estaba, me comentaría después que me veía lívido y con cara de pocos amigos, de "bien encabronado", como decía él) y cuando por fin lo hicieron (no me despedí ni de Xiomara ni del Chacho), me juré nunca más volver a fijarme ni enamorarme de niñas de quince años que eran tan inestables. (¡Qué iluso era en ese entonces!, porque muchos meses después volvería a caer de una forma más rotunda por el amor de una quinceañera).
Al regresar de mi trabajo por Mecayapan (en el cual siempre pensaba, masoquistamente, en Xiomara) se me ocurrió organizar una poca caballerosa venganza en contra de aquella secundariana que se había burlado de mí. En ese tiempo (¿caprichos de joven resentido y despechado?) sentía odiar a Xiomara y quería infligirle una lección con la cual mi "amor burlado" fuera redimido y contentado. (Meses después, cuando volvería a tratar a Xiomara ya como una amiga, me asombraría de las cosas tan ridículas y cursis que se me ocurrían por ella).
El plan que tracé era el siguiente: iría a ver a Xiomara con una amiga la cual se haría pasar como mi novia y entonces le diría: "Mira Xiomara ella es mi novia, la que siempre he querido. Lo que pasó contigo, ahora te lo puedo decir, era pura ilusión, era un intento de olvidarla a ella que es a quien en verdad amo. A ti nunca te quise. Adiós Mara..."
Sin embargo, ¿qué amiga se prestaría para semejante broma?
Pensé de inmediato en dos: Adriana e Ivette, con las cuales tenía mucha confianza. Le hablé primero a Ivette (que era una chica encantadora de ojos aceitunados y cabello del color del trigo); le expuse mi plan con fogosidad y esperé su respuesta: A ella, joven universitaria de 20 años cumplidos, le pareció un arrebato infantil que no conduciría a nada bueno y que lo mejor era que olvidara esa mala experiencia y, por supuesto, se negó rotundamente a participar en mi "lección."
Desanimado, estuve a punto de mandar todo a la mierda, pero de repente pensé en una niña de ojos enormes y cejas pobladas llamada E. que más o menos conocía pues había sido novia de un amigo mío de esos tiempos.
Recuerdo que ocasionalmente, muy raramente, y en días excepcionales le hablaba por teléfono (mi memoria me dice que le llamé el 14 de abril de ese año con motivo de sus quince años).
En esos tiempos todavía no le tenía mucha confianza, sin embargo era la candidata ideal, pues además que tenía la misma edad de Xiomara, había sido compañera suya en la Técnica 19 y no le caía bien (E. me contaría después que una vez había visto a Xiomara en unos funerales de una estudiante asesinada, riéndose irreverentemente a carcajadas, por lo que desde ahí le empezó a "caer mal").
¿Aceptaría E. ser mi "novia" por unos momentos?
Sin pensarlo mucho le hablé, más por necedad de llevar a cabo mi plan que por convicción (pues casi estaba seguro que E. no aceptaría)
Cuando le platiqué mi proyecto y al final le propuse que si quería ser mi novia ficticia para sacarlo adelante, ella me contestó que encantada, que sí. Yo creía haber oído mal y le volví a preguntar incrédulo, pero ella me aseguró nuevamente que sí, que sí me ayudaría.
Quedamos en que la iría a buscar a las 5 y la tendría que llevar de regreso a las 7, pues a esa hora más o menos, su novio Luis la iba a visitar.
Cuando fui a buscarla y la vi quedé impactado fulminantemente: ¿Era E. aquélla chica primorosamente arreglada al estilo de los 60´s (con diadema y un vestido de una pieza blanco con negro que hacía inolvidable juego con sus medias y sus zapatos de tacón altos y blancos)?
Como ya tenia siglos (así me parecía a mí) de no verla personalmente, cuando la observé no daba crédito: se veía realmente bella (Un amigo, Andrés, que también la vio ese día me comentaría después que E, se veía soberbia y no parecía una niña de 15 años, sino más bien una joven preparatoriana de 17 0 18). E. se encontraba en compañía de su mamá (que era una señora tan amable como comprensiva y de un buen humor envidiable) y yo le aseguré, caballeroso, que traería a su hija "sana y salva" a eso de las 7.
Lo que ocurrió entonces con esa venganza mía fue ridículo: la tal Xiomara estaba ausente y no parecía que fuera a venir pronto (pues había ido a la escuela por su boleta) y yo tenía que llevar a E. de vuelta en poco tiempo.
Total que la dichosa venganza nunca pudo realizarse como quería, pero no lo lamenté en realidad, pues teniendo junto a mí, en esos momentos, a esa niña tan fresca, tan linda y simpática que era E., me exoneraba de todo sentimiento de rencor y odio y me hacía sentir alegre y optimista.
A partir de entonces, E. se convirtió realmente en mi amiga, yo empecé a confiar en ella y le contaba entonces mis cosas y ella me correspondía de la misma manera.
No podía saber en esos instantes que, tiempo después, aquella niña nacida bajo el signo de Aries un 14 de abril, iluminaría por cinco años con su alegría, sus risas, su nobleza, su corazón, su genio, su ternura y su luz los caminos y el cielo de mi mundo.

22 comentarios:

martika dijo...

Dios, leyéndote pensaba que no me gustaría volver a tener 15 años... Yo de adolescente me veía horrible...
Muy lindo relato, Román
Besazos

Trini dijo...

Que montón de locuras hacemos con 15 años y luego , con la edad , la mayoría nos parecen ridiculas, no así en esos años, dificiles años de la adolescencia.

Un abrazo y gracias por tus palabras en mi Blog, siempre son gratas para mi.

cumerina dijo...

Dónde te has metido??, ya deberías de entrar más seguido aunque sea en la escuela, muy bueno tu relato, me gusta, sólo una pregunta, por qué no cuentas cosas del presente de esa misma manera?...

Aletz dijo...

los misteriosos vericuetos del amor...yo no recuerdo detalles de amores pasados; me enfoco nomàs en el presente...de las demàs, si te vì ni me acuerdo...o lo que es lo mismo; la chancla que tiro no la vuelvo a levantar,jajajajaj

La Pitonisa dijo...

Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
esos amores de adolescencia son unicos, aun me acuerdo cuando me adornaba el pelo con un mono de regalo pa que me pelara el niño que me gustaba jajajajja

saludos

Lizette dijo...

Hola... justamente hoy estaba pensando en eso, quiero decir, en las locuras que hacemos por 'amor'. No hace mucho que pasé por los1 15 años (sólo 2 años) pero siento que he madurado un poco más.
Yo a mis 14 o 15 era capaz de hacer toda clase de acrobacias con tal de darme a notar... y creo que aún las sigo haciendo.

Es por eso que el amor es tan bello ¿no? Porque nada puede igualar a la fuerza que nos da cuando lo sentimos: esa mezcla de emoción con deseos de vivir y ser mejor cada día es única.
Me encantó tu relato.
Saludos...

Anónimo dijo...

hola niño lindo! sabes creo que ahora te conozco mas gracias a tu blog y esto que escribiste me encanto, creo que sigues siendo el mismo de niño tierno y detallista.
como me hubiera gustado haber sido esa E.!!!!
besitos :)
eli

AKIRE dijo...

Gracias por la visita, espero sigamos en contacto bloggero jajaja y bueno bella forma de relatarnos las locuras de amor

Ixchel dijo...

Vaya qué historia! es una muestra que de aquellas situaciones complicadas de la vida, pueden surgir cosas bellas que nos renuevan el espíritu...y ¡qué vivan las locuras en nombre del amor! que nunca, nunca falten.
Abracitos! ;)

Anónimo dijo...

Hola Roman encantado de visitarte, agradezco que agregaras mi link en tu blog.
Me encantan tus relatos, me remitieron a epocas casi prehistoricas de mi vida....pero lo juro!! no quiero volver a tener 15 años!!
BESO
GUADALUPE

Libertad dijo...

Yo recién media vieja (25) aprendí algo: Toda nuestra historia esta escrita por una sola mano (la de Dios).
Todo lo que hacemos en la vida y lo que recibimos nos dan una enseñanza...seguramente Xiomara, quizás pronto o quizás tarde, aprendió a no hacer eso más...qué bueno que tu no hiciste nada...la venganza solo es un alimento al ego, y a veces intoxicamos mucho a nuestro Ego...
Muchas cosas te querría decir, yo la verdad mil y una vez he tenido ganas de vengarme, al igual que vos...pero cada vez que mi ego tiene esos malos pensamientos, pienso en Dios y respiro.
Te mando un abrazo desde el corazón de Sudamérica.
ahhhh!! tb te invito a que visités www.mundoalreves.com

Alexia dijo...

Wow! jeje hay ciertas épocas de nuectra voda en que los sentimientos como que se vuelven demasiado "intensos", pareciera que todo, el "amor"(por decirlo así), la venganza, necesita ser evidente y de suma importancia, jeje, y al recordarlas pareciera que podían pasar de largo, jojo...

un saludo!!

cieloazzul dijo...

mm Román...
de repente volvi a mi juventud..
la que vivi entre sueños de princesas...( incluyéndo al principe azul)
besos jarochos!

Bohemia dijo...

Que hermoso post, me has hecho meditar...

Ah!!! Gracias por el enlace, me encanta formar parte de tu blog...

Pronto volveré de visita por esta buhardilla!!!

Salu2

felipe dijo...

nunca sabemos de donde salen los días de luz...

niza dijo...

vaya... Dios pone a personas en el camino que trascienden.... en lo personal odio mi adolescencia.... nadie me pelaba y jamas tuve novio ni nada parecido.... era la feita del salon... ni modo asi es la vida, a cada quien le toca vivir papeles y tiempos.... pero es grato saber que siempre hay gente que disfruta las etapas que para uno fueron feas

saludos

sigo leyendo....

RomáN dijo...

Martika: Bueno, créeme que yo, por la primera mitad de mi relato, tampoco me hubiera gustado regresar a esa edad. Sin embargo, por lo que pasó después si apostaría a ello. Muchas gracias por tu presencia constante en estas letras amiga.

Trini: Totalmente cierto, aunque no sé qué tan bueno sea ir perdiendo esa capacidad de hacerlas y de vivir con con el corazón, la espontaneidad y la pasión en la mano. Besos!

Jenni: Amiga es que la uni me absorbe (aparte no tengo messenger en mi casa), por otro lado, creo que las cosas del presente es mejor vivirlas y no tanto recordarlas (aunque, de hecho no tiene mucho que plasmé algo que me pasó recientemente, lo titulé "Bitácora del quince de octubre") Besos amiga

alex: ja,ja,ja,ja, pues si amigo, no cabe deuda que el amor tiene muchos vericuetos. Por otro lado no siempre es fácil olvidar los amores del pasado... Un gran saludo a ti y... a tu prima!

Erika: ja,ja,ja, vaya!, quién diría que antes teníamos una linda pitonisa envueltita para regalo para el chico que le gustaba. (Se me hace que lo sigues haciendo y por eso te siguen tantos tipos en el metro...) Besos amiga!

Lizette: Definitivamente solamente el amor nos hace hacer esas cosas y nos impulsa a actuar. Sin duda solamente el amor con su ciencia no vuelve tan locos e inocentes. Por otro lado estoy seguro que sigues siendo igual que en tus 15, porque sé de tus acrobacias por conocer a ese chico


Martika: Bueno, créeme que yo, por la primera mitad de mi relato, tampoco me hubiera gustado regresar a esa edad. Sin embargo, por lo que pasó después si apostaría a ello. Muchas gracias por tu presencia constante en estas letras amiga.

Trini: Totalmente cierto, aunque no sé qué tan bueno sea ir perdiendo esa capacidad de hacerlas y de vivir con con el corazón, la espontaneidad y la pasión en la mano. Besos!

Jenni: Amiga es que la uni me absorbe (aparte no tengo messenger en mi casa), por otro lado, creo que las cosas del presente es mejor vivirlas y no tanto recordarlas (aunque, de hecho no tiene mucho que plasmé algo que me pasó recientemente, lo titulé "Bitácora del quince de octubre") Besos amiga

alex: ja,ja,ja,ja, pues si amigo, no cabe deuda que el amor tiene muchos vericuetos. Por otro lado no siempre es fácil olvidar los amores del pasado... Un gran saludo a ti y... a tu prima!

Erika: ja,ja,ja, vaya!, quién diría que antes teníamos una linda pitonisa envueltita para regalo para el chico que le gustaba. (Se me hace que lo sigues haciendo y por eso te siguen tantos tipos en el metro...) Besos amiga!

Lizette: Definitivamente solamente el amor nos hace hacer esas cosas y nos impulsa a actuar. Sin duda solamente el amor con su ciencia no vuelve tan locos e inocentes. Por otro lado estoy seguro que sigues siendo igual que en tus 15, porque sé de tus acrobacias por conocer a ese chico
P.D.También me fascina tu blog! :)

Eli: Gracias amiga, bueno realmente las letras dicen mucho de uno. Un beso grande!

Erika de Cholula: Gracias y bueno estamos en contacto (un saludo a tu bella tierra cholulteca!)

Ix: Así es! Uno nunca sabe de dónde nacerá una flor (acaso también en los pantanos nacen) y qué nunca mueran esas locuras de amor ni se pongan nunca las lunas de miel. Besitos amiga!

Lupita: Tan mal estuvo esa edad amiga? Bueno todo nos sirve de aprendizaje y, como dice Felipe, de las noches emerge la luz. Besos amiga

Libertad: Muchas gracias por coincidir con esta buhardilla! (qué mejor que tener a la libertad en ella!). Agradezco mucho tus palabras, tus consejos y tu abrigo. Un gran abrazo y claro que estaré pendiente de tus letras!

alexia: Es verdad gran amiga! En esos tiempos todo se adquiere la importancia de la vida o la muerte y todo nos parece tan urgente. También te mando mil saludos con un beso

Cieloazzul: siempre es bello ver al cielo azul y qué bueno que hayas hecho un guiño a esos tiempos. Siempre queda algo de ellos y nunca se extingue la ilusión del todo. abrazos (jarochos)!

Bohemia: Te digo, la bohemia es indispensable en esta buhardilla (no hay nostalgia cierta sin ella).
Gracias por tu presencia.

Felipe: Así es amigo, tus palabras lo resumen todo (de las sombras emerge la luz -a veces muy intensa-)
Un gran abrazo

Niza: Querida amiga,en mi post narré una situación desagradable, estoy seguro que también tuviste momentos de luces. Aunque, en tu caso, estoy seguro que lo mejor está aún por venir pues te lo mereces. Gracias por "seguir leyendo" y estando por aquí. Un gran abrazo!

Ixchel dijo...

Uff, sé que ha sido una semana "harto ajetreada" pero ya publica algo, sí? tus fans te aclaman!
Besos!

A.Ocampo dijo...

me voy feliz de haber leido algo tan lindo como esto. un besote.

Ameba dijo...

ELMUNDOAMEBA.BLOGSPOT.COM

Ameba dijo...

ELMUNDOAMEBA.BLOGSPOT.COM

RomáN dijo...

Cloe: Gracias, gracias Andreita, pero no te vayas...

ameba: Gracias por la autopromocíón! (te visitaré amiba, perdón, amiga)